Sunset Valley Festival - Sotogrande: Cuando la Urbanización se hace Familia

Paseo del Parque: Driving through Sotogrande

Sabes que has llegado a Sotogrande cuando las barreras blanquirrojas del paraíso se abren gentilmente antes tus ojos. Aprietas el acelerador y un amable guardia te saluda. Probablemente no sepa quién eres, pero el vaivén de su mano es acogedor, como un viejo amigo que te ve crecer de verano en verano. Entonces empiezas a atravesar un frondoso, pero ordenado, bosque tropical . Los chalets se adivinan entre la naturaleza, abrazados por árboles y enredaderas, es una simbiosis entre Naturaleza y Arquitectura.

 

 

 

No hay alardes, no hay ambajes, no hay extravagancia, no hay excentricidad… hay paz. Un paisaje coherente y acogedor, cortijos con tejado de teja, bicicletas en los garajes empedrados, puertas de madera que reciben los mismos inquilinos desde hace décadas. En Sotogrande se mantienen costumbres que se han perdido en las urbes masificadas: Los vecinos se saludan al pasar, no hay prisas, todo son buenas caras, comprar el pan dando un paseo, ir en bici en familia, gente aprendiendo a montar en patines… Se respira un clima de bondad y tranquilidad.

“Bañadores mojados con
bolsas de chuches
compradas en pototos”

 

Los niños cabalgan heroicamente a lomos de sus bicicletas. Bañadores mojados con bolsas de chuches compradas en pototos, descubren la amistad tempranamente al sentir la libertad de Sotogrande, amigos del Club de Playa que duran toda una vida. La bici te daba permiso para hacerte mayor: sentir la responsabilidad de circular por una carretera. Siempre atento a los 16 consejos básicos que te dan tus padres: “los brazos son nuestros intermitentes, el arcén es nuestro camino, ir sin manos es sinónimo de caída, los caballitos son obra del diablo, frena sólo con la rueda de atrás …”. Te creías eterno e independiente sobre esa Orbea, pensabas que la niñez había terminado, pero llegaba la clásica caída del verano, producto directo de desoír las golden rules. Entonces volvías a los brazos de tus padres con una herida en el codo. Sigues siendo un niño.

“Con la moto llegan las
primeras fiestas,
los primeros Blue
Tropic con Coca-cola”

 

Unos años más tarde cambian la bici por la Rent a Bike, quien haya vivido su adolescencia en Sotogrande sabe de lo que estoy hablando. Con la moto llegan las primeras fiestas, los primeros Blue Tropic con Coca-cola, e incluso empiezan a girar algunas botellas en medio de los corros de quinceañeros, sentados sobre la húmeda hierba de los jardines. Esta época está marcada por el insomnio generalizado en los padres de los motoristas nóveles. Quieren confiar en sus hijos, saben que es la época en la que se descubren a sí mismos, el despegue del nido, la independencia… pero siguen siendo sus hijos, así que noches en vela, vigilando un reloj que se acerca peligrosamente a la hora pactada, entre padre y adolescente, sin recibir un misero sms que diga “llego 20 mins tarde, porque Borja se ha caído de la Rent a Bike y le estamos ayudando”. Si el toque de queda estaba fijado a las 2:30 AM, y se había llegado al límite sin noticias del polluelo, a las 2:32 AM (dejando un minuto de margen para la esperanza), la llamada de una madre preocupaba surgía entre los móviles de los amigos que bailaban en el Cortijo de los Canos al son de David Guettha. Un adolescente se daría cuenta de la bomba ha caído en su móvil, se arma de valor, aclara la voz, hace un ensayo de “¿Qué tal Mamá?” y aprieta el botón verde para decir que estará en casa en 10 minutos.

 

Sunset Valley Festival - Sotogrande: Cuando la Urbanización se hace Familia

Este NO es el momento perfecto para que te llame tu madre

 

 

Tras años de negociaciones multilaterales para conseguir una hora de llegada menos prudente, resulta que un año ya no hay negociaciones. El adolescente sabe entonces que es adulto, sus padres confían en él. Las alternativas de ocio clásicas como Bahía Limón, Babilonia o Curro’s están plagadas por unos seres granudos y escuálidos con los que no te identificas, escuchas gallos y demostraciones de hombría que terminan en vómitos. Sabes entonces que tu destino está en el AfterPolo, la primera vez te impresionará, la segunda vez le cogerás el gusto. En la tercera vez sabrás que es tu casa, que el camino que empezaste en bici los has recorrido hasta llegar en coche a esas barreras de acceso al Polo, están los de siempre, desde los del chupito en Moorea hasta los de los cocktails en Bahía Limón. La novedad es algo apreciado en Sotogrande, empieza a haber movimiento, Sunset Valley, ferias de gastronomía, paseos marítimos. La Familia sigue creciendo. Hay que dar un paso más juntos.